"Se supone que debo proteger a este pueblo de cualquier peligro", respondió el sheriff con serenidad. "No importa cuán rápido seas, siempre hay alguien más rápido, más astuto, o simplemente alguien con más corazón".

Pronto se corrió la voz sobre el reto lanzado por El Asesino: un duelo a muerte contra cualquier oponente que se atreviera a enfrentarlo. El sheriff Jameson, sintiendo su deber de proteger al pueblo, aceptó el desafío.

El duelo había terminado. El sheriff Jameson había protegido a su pueblo, pero al costo de tener que enterrar a un hombre que, quizás, tenía una historia más allá de su fama. El Asesino, antes de morir, miró al sheriff con una mezcla de respeto y sorpresa.

"¿Cómo...cómo sabías?", balbuceó.

El Asesino fue rápido, pero el sheriff Jameson había practicado este momento durante años. La bala del Asesino rozó el brazo del sheriff, pero este respondió con un disparo que alcanzó el hombro de su adversario. El Asesino trastabilló pero no cayó.